Cronopios Tomados

Drawing on paper

Inspired by Argentine writer Julio Cortázar's book “Historias de Cronopios y de Famas” (1966)





Flor y Cronopio
Pencil on paper
11x9cm

Un Cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: “Es como una flor”.

— Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas (1962)





La Llave
Pencil on paper
13x13cm

Un Cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.

— Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas (1962)





Haga como si estuviera en su casa
Pencil on paper
24x21cm

Una Esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar.
Un Fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas.
Un Cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía: La casa es chica pero el corazón es grnade. La tercera decía: La presencia del huésped es suave como el césped. La cuerta decía: Somos pobres de verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los anteriores. Rajá, perro.

— Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas (1962)




Leon y Cronopio
Pencil on paper
15x23cm

Un Cronopio que anda por el desierto se encuentra con un león, y tiene lugar el diálogo siguiente: 
León.- Te como.
Cronopio (afligidísimo pero con dignidad).- Y bueno.
León.- Ah, eso no. Nada de mártires conmigo. Echate a llorar, o lucha, una de dos. Así no te puedo comer. Vamos, estoy esperando, ¿No dices nada?
El Cronopio no dice nada, y el León está preplejo, hasta que le viene una idea.
León.- Menos mal que tengo una espina en la mano izquierda que me fastidia mucho. Sacámela y te perdonaré.
El Cronopio le saca la espina y el León se va, gruñendo de mala gana.
León:- Gracias, Andrócles.

— Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas (1962)